Un lugar para compartir la hermosa experiencia de vivenciar el parto como un estado de entrega al Amor.



Del libro “La Revolución del Nacimiento”
(por:  Isabel Fernández del Castillo)


La posición de la mujer durante el parto, como “mamífera” que es, es sumamente vulnerable, tanto física como emocionalmente. Por lo tanto, las condiciones en las que tiene lugar el parto son de vital importancia. Intimidad, seguridad física, emocional y una mínima estimulación sensorial e intelectual favorecen un parto fluido. Ello equivale a un entorno conocido; una sala pequeña, acogedora y cálida, luces bajas para facilitar un entorno de intimidad y libertad; personal asistente discreto y respetuoso, que no pretenda dirigir el parto, si no solo facilitarlo y ayudar; uso estrictamente imprescindible de maniobras (exploraciones vaginales, monitorizaciones, etc.); libertad de la madre de elegir y cambiar de postura, libertad e intimidad para manifestar sus dolores y emociones; compañía familiar e intimidad y tiempo para vincularse con su hijo recién nacido.

Estas condiciones son las que permiten a la madre entrar en un auténtico estado alterado de conciencia, fruto de complejas reacciones hormonales, que permite a la mujer sintonizar con el profundo conocimiento intuitivo inscrito en la memoria de la especie para la ocasión. Dado el potente efecto del estrés sobre el equilibrio hormonal, cualquier intervención externa inadecuada que impida a la mujer vivir ese estado especial de conciencia es agresiva e inhibitoria. El ambiente en los paritorios de los hospitales es muy diferente: en lo que se refiere al entorno, las mujeres paren en un lugar desconocido y en pleno parto son trasladadas al lugar menos acogedor que puedan imaginarse: el paritorio, que además es grande, demasiado luminoso, demasiado ruidoso y está demasiado lleno de gente que dan demasiadas ordenes. El ambiente físico hospitalario vulnera de entrada la primera necesidad de la parturienta, que es la de un entorno conocido y seguro que certifique su intimidad.
La actitud del equipo médico que atiende a la madre, a menudo desconocido, puede ser otra fuente importante de estrés y ansiedad para la madre. Lejos del papel discreto y benevolente que tradicionalmente desempeñaba la comadrona o la mujer del pueblo, el personal del paritorio actualmente ocupa una posición de autoridad – empuja, no empujes, respira así o asá, lo haces bien, lo haces mal-, poco respetuosa del proceso natural del nacimiento, de la propia sabiduría de la mujer parturienta o simplemente de sus necesidades. La actitud autoritaria, en sí misma poco compatible con la necesidad de la madre de intimidad y apoyo, puede incluso transformarse en agresiva cuando el parto se alarga más de lo previsto, o cuando la mujer se permite manifestar su dolor: en cualquier caso, la mujer es “valiente” cuando no se queja, “quejosa” cuando lo hace, de tal manera que la parturienta no tiene la posibilidad, en el momento más importante y trascendental de su vida, de conectarse plenamente con su cuerpo y sus emociones, convirtiéndose el parto en un acontecimiento penoso, desprovisto de su dimensión más vivencial, en el que hay que “comportarse” y hacer una buena “actuación” para complacer a los que atienden –dirigen- el parto… que además suelen tener prisa por terminar.

En lo referente a las técnicas empleadas en la sala de parto, la falta de lógica alcanza su máxima expresión en la postura física en que se obliga a las mujeres a parir. La posición tumbada sobre la espalda sobre la mesa obstétrica, con las piernas dobladas e inmovilizadas, es tan fisiológica para la mujer como tratar de defecar tumbada boca arriba. Esta anti fisiológica postura de parto data del siglo XVII cuando el médico entró por primera vez en la habitación de la mujer parturienta, desplazando a la comadrona. A partir de ese momento, la comodidad y libertad de movimientos del médico se impuso sobre la comodidad y libertad de movimientos de la mujer parturienta, que fue obligada, en nombre de la medicina y la seguridad a dar a luz boca arriba, en una postura hasta entonces desconocida por todos los pueblos de la tierra. En nombre de la ciencia se consagró una aberración que vive hasta hoy. Esta anti fisiológica postura de parto pone a la mujer en una posición doblemente incómoda: en cuanto que es una postura expuesta, humillante y de sumisión (que se corresponde con la posición de autoridad del médico) y por lo tanto, poco compatible con la necesidad de la madre de intimidar y de dejarse fluir emocional y físicamente para dar a luz a su hijo y en cuanto que no permite a la mujer moverse según le dicta su instinto y adoptar la postura que le resulta más cómoda y menos dolorosa en un momento de supremo esfuerzo físico y emocional.  Siendo el parto horizontal inevitablemente más difícil que el vertical, resulta mucho más incómodo, más largo y doloroso, más susceptible de causar sufrimiento fetal y por lo tanto, más necesitado de intervención médica.
El resto de las prácticas obstétricas usuales, (necesarias sólo en una mínima parte de los casos donde no se interfiere el parto), se hacen habituales como consecuencia de la postura impuesta y los demás factores inhibidores,  del alargamiento del parto y de la medicalización de todo el proceso: episiotomía, fórceps, estimulación hormonal  y anestesia, cesáreas, etc. De esta manera, un acontecimiento  natural para el que la mujer está preparada por su propia naturaleza, se convierte en algo peligroso que tiene lugar gracias  a la intervención externa. Sin embargo, los pocos nacimientos  que todavía se producen en taxis y ascensores, que casualmente nunca tienen complicaciones, demuestran que la naturaleza aún funciona.
La pretensión de “enseñar” a parir a la mujer, tanto a la educación prenatal como con las instrucciones cursadas en el paritorio, completan el programa de alineación de la mujer, de su cuerpo y de sí misma llevado a cabo por la obstetricia. Por una parte, la obsesión por el control externo del parto niega a la mujer su propia capacidad de llevar a buen término aquello para lo que la naturaleza la ha preparado. Por otra, el ambiente en el paritorio y la imposibilidad de la mujer de vivir el nacimiento como el acontecimiento instintivo y emocional que es, tienen el efecto de inhibir a la madre en el funcionamiento de su cerebro primitivo, que es el que dirige el proceso del parto, convirtiéndolo así en un acontecimiento dificultoso. Como dice Michel Odent, es suficiente preguntar a una parturienta su número de la seguridad social para que el parto se pare: la corteza cerebral inhibe los delicados mecanismos del cerebro primitivo e interrumpe el parto. El mismo efecto inhibidor producen las órdenes inoportunas a la madre, las actitudes autoritarias, el lenguaje puramente racional cuando no irónico, la presencia de observadores, los tactos vaginales constantes, las luces potentes, los ruidos…
La progresiva desnaturalización del nacimiento llegó a su culmen en los años 50, cuando se puso de moda la alimentación por biberón, privando de esa manera a los niños del alimento personalizado más perfecto del mundo, que es la leche de su madre, y a las madres de dar el pecho a sus hijos. Decenas de años después, la inferioridad e la lactancia artificial ha quedado de manifiesto,  por lo que muchas mujeres están volviendo a dar el pecho a sus hijos.




Intimidad, seguridad y apoyo emocional durante el parto natural

Lo mejor que podemos hacer para favorecer un proceso involuntario es conocer y crear las condiciones idóneas para que se produzca solo. Puede resultar paradójico que la única forma de "humanizar" el parto sea recapitulando el hecho de que somos una especie "mamífera". El parto natural es un acontecimiento instintivo, llevado a cabo por nuestro cerebro mamífero, y en el que la participación de nuestra mente racional tiene un efecto contraproducente. Lo más que se puede hacer es rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, para lo cual el ambiente en que transcurre y la calidad humana y actitudes de los asistentes es esencial. Ese cerebro mamífero primitivo es también nuestro cerebro emocional (sistema límbico). Es una constante en todas las especies mamíferas que la parturienta necesita una atmósfera de intimidad y recogimiento, de seguridad física y emocional, que le permita entrar en el estado de consciencia especial propio del parto natural. Cuando este estado de intimidad se impide, cuando una hembra mamífera se siente amenazada, o incluso indiscretamente observada, el parto natural se interrumpe: las hormonas del estrés inhiben las hormonas del parto.
Esto pone de relevancia la enorme importancia del estado emocional de la madre y cómo influye en él el soporte emocional y el trato que recibe, así como las condiciones y el ambiente en que transcurre el parto natural. La forma en que se trata a la mujer de parto puede condicionar totalmente su progreso. Por ello, las primeras recomendaciones de la OMS no se refieren a los aspectos técnicos, sino emocionales y psicológicos: debe fomentarse una atención obstétrica crítica con la atención tecnológica al parto y respetuosa con los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del parto.








Ambiente y entorno apropiado para el parto natural

El parto es dirigido por el cerebro mamífero (emocional), pero inhibido por el neocórtex (racional). Decía Michel Odent que es suficiente preguntar a una mujer su número de la seguridad social para que el parto se interrumpa. Debe pues evitarse todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto: hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpirle en su "viaje interior". También interfieren las luces, los ruidos, el frío, la prohibición de comer, la incomodidad de tener que mantener una postura determinada o estar en un lugar poco apropiado, como es el paritorio. Las condiciones necesarias para un parto natural fluido no difieren mucho de las condiciones idóneas para dormirse: intimidad, penumbra, silencio... todo lo que permita a la mujer ensimismarse. Dice Sheila Kitzinger que "el lugar ideal para dar a luz es el mismo que para hacer el amor".


Libertad de expresión en el parto natural

La represión de la expresión de dolor durante el parto tiene la consecuencia de reprimir la evolución del parto mismo. Beatrijs Smoulders, comadrona holandesa, afirma en su libro "Parto Seguro" (Editorial Médici), Hace años, de una parturienta se esperaba que fuera fuerte y no dijera ni pío al dar a luz. En estos casos, el personal sanitario del hospital podía afirmar: ¡Qué bien lo hace la señora! Mientras que la comadrona de hoy en día más bien pensaría: "Suelte un berrido de una vez, señora, y así como mínimo pasará algo". Sumergirse y aceptar el dolor es condición necesaria para la producción de endorfinas, "opiáceos" internos que amortiguan y modifican la percepción del dolor.



Libertad de movimientos y postura para el expulsivo

La posición tumbada para dilatar (enganchada al gotero y al monitor) y el potro obstétrico para el expulsivo pasarán a la historia como uno de los mayores y persistentes errores de la obstetricia.
Numerosos estudios demuestran que la posición vertical favorece el parto natural y la horizontal lo entorpece. En horizontal, el canal del parto se alarga y estrecha y el cóccix se dirige hacia lo alto, convirtiéndose en una vía de paso más angosta para el bebé, y además cuesta arriba. En posición vertical la vagina se amplía y acorta, pero además la presión de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero ejerce un efecto hormonal que estimula la producción interna de oxitocina, y por tanto la dilatación. La posición vertical acorta y amplía el canal del parto, permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso al bebé, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza de la gravedad le ayude en su descenso. Episiotomía y fórceps son procedimientos técnicos que sustituyen la fisiología de la mujer y la gravedad con evidentes y penosos efectos secundarios para la madre y el bebé.
La mujer debe tener la libertad de dilatar y parir en la postura que más le convenga: en cuclillas, sentada en el taburete obstétrico, a cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié... El instinto indica en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica.

Asistencia profesional respetuosa

Siendo la fisiología del parto natural tan sensible al entorno, el papel del profesional asistente es estar disponible en un discreto segundo plano, sin interferir, confiando en los recursos de la mujer para dar a luz, y aplicar los procedimientos obstétricos únicamente si hacen falta. El protagonismo del parto corresponde a la mujer.

Procedimientos naturales de abordar el dolor en el parto

La producción de endorfinas se favorece cuidando al máximo las condiciones en que transcurre el parto y evitando todo lo que pueda producir estrés. Algunos procedimientos para amortiguar el dolor son: Cambiar de postura, baño de agua caliente, masaje en la zona lumbar, masaje de pies, sentarse en pelota de goma.

Intimidad y tiempo para recibir y acoger al bebé



El momento del nacimiento es un momento especial, mágico, en el que el estado hormonal propio del parto natural crea las condiciones para que produzca el vínculo madre-hijo, un vínculo que tiene consecuencias duraderas sobre esa relación, sobre la confianza de la mujer en su capacidad para amar y criar a su hijo, sobre el desarrollo emocional del bebé. El vínculo que el bebé crea con su madre es el troquel, la base de su capacidad para crear vínculos posteriores. Por ello el nacimiento medicalizado tiene consecuencias no sólo físicas, sino psicológicas y sociales. Madres y bebés deben estar juntos tras el nacimiento, y en todo momento, y no se justifica que un recién nacido sano sea apartado de su madre. Incluso los prematuros progresan mejor con el "método canguro" que con la incubadora, o al menos con un sistema mixto. La OMS recomienda iniciar la lactancia antes de abandonar la sala de partos.






Cordón umbilical




El respeto por la fisiología del parto natural implica reconocer la función del cordón umbilical, que continúa latiendo y suministrando sangre oxigenada al bebé durante varios minutos tras el nacimiento. La naturaleza no hace nada que no sea necesario, y esos minutos son el tiempo que el recién nacido necesita para comenzar a utilizar sus pulmones sin angustia ni riesgo de privación de oxígeno. El recién nacido tiene el derecho de disponer de esos minutos y de esa sangre, y con mayor motivo si ha tenido sufrimiento fetal, ya que al iniciar la respiración la sangre acude a los pulmones en detrimento del cerebro. Pinzar el cordón inmediatamente tras el nacimiento es una práctica que, a la luz de la evidencia científica, debería haber sido abandonada.

Contrariamente a lo que se piensa, parto natural no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo. Y es que las prácticas de rutina en el paritorio no son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible



Taller de preparaciòn para el Parto  
"La alegría del nacimiento"

¿En qué consiste el Seminario de Parto Natural?
Nuestro curso de Parto Natural es una oportunidad para educarse más profundamente en los procesos fisiológicos y emocionales del embarazo, parto y post-parto. Tanto la mujer embaraza, su pareja y el público en general tendrán la oportunidad de analizar muchos de los temores tan comunes hoy en día que se asocian con el proceso natural de dar a luz y, a través del conocimiento, poder ver el proceso con más entusiasmo y confianza. Los temas incluiràn:

  • El parto consciente e inspirado.
  • Anatomía y fisiología del parto
  • Como nos preparamos para el parto.
  • Entendimiento de los desafió y/o complicaciones que puedan generarse.
  • Apoyo y masajes de la pareja .
  • Tips para un buen trabajo de parto
  • Respiración, ejercicios, hidroterapia y otros métodos de relajación y alivio durante el parto.
  • La lactancia materna.
  • El cuidado del recién nacido.

    ¿En que se beneficiaría la mama y el bebe?
Hay un gran movimiento y muchas investigaciones sobre como el estado físico y emocional de la mama influencian el desarrollo del feto y el recién nacido. Los conceptos de la estimulación temprana y el contacto inicial desarrolla una relación más intima de la madre y su hijo o hija. Se podría decir que ambos de estos conceptos son naturales, pero el ambiente en que la mayoría de las mujeres dan a luz hoy en día, los procesos naturales tienen que ser reintroducidos con respaldo científico y estadístico para que sean aceptados nuevamente. El conocimiento es una forma de liberarse de temores y reconectarse con la infinita sabiduría que todos llevamos adentro. Cuando la mujer se conecta con su cuerpo y su hijo o hija que lleva adentro, y tiene la fe que su cuerpo fue hecho para dar a luz a su hijo/hija, y ella logra dar a luz con plena confianza en un ambiente que apoya su proceso natural, los beneficios son exponenciales.
 
Dictado por:   Isabel Cartes  (Vrinda Kishori)
Técnico en enfermeria,  Doula e instructora de parto natural (Preparada por Sunday Paucar; Obstetra Directora de Maternidad conciente del Cuzco) 
 
Horarios del seminario: Sábados  26 de Marzo, 2, 9 y 16 de Abril desde las 16 a las 20 hrs
 
El seminario incluye: Material de apoyo, certificado de asistencia.
 
Valor: $30.000 precio especial parejas: $45.000 (pareja ,amiga o  pariente)
 
Cupos limitados
Reservas e informaciones:
Ecuador n°2 Valparaiso
Teléfono: 2233290
e-Mail: vrindakishoridd@hotmail.com
 




NACIMIENTO FELIZ

Con el propósito de humanizar la llegada de los bebés a la vida, dándoles la bienvenida más cálida y teniendo en cuenta los estudios científicos, que en los últimos años se han llevado a cabo por investigadores en los diferentes campos de la medicina, la psiquiatría y la psicología, de la talla de Wilhelm Reich, Frederick Leboyer, Michel Odent., Thomas Verny, Alfred Tomatis, Jorge Cesar Martínez... entre otros. Tales investigaciones coinciden en subrayar que durante la gestación, nacimiento y primera infancia se gesta la salud física y psíquica del futuro adulto, salud que se formará con las experiencias vividas durante dicho período. Basándose en dichas investigaciones, como forma de prevención, la Plataforma  Pro Derechos del Nacimiento presenta las siguientes propuestas:
PRIMERO.- La decisión de concebir un hijo / a debería ser tomada libre y responsablemente por la madre y el padre. Los padres tendrían que ser conscientes de la importancia que para su hijo / a tiene el que ellos le comuniquen su aceptación y su afecto desde el inicio de la gestación.
SEGUNDO.- El útero materno ha de ser para el bebé lugar de bienestar. Él necesita sentirse protegido, seguro y querido, para ello es importante la preparación de la futura madre. La gestación tendría que ser una experiencia consciente, responsable, vivida por los padres con gozo; un periodo de enriquecimiento que inicie una relación plena y gratificante.
TERCERO.- Los padres deberían recibir toda la información y todo el apoyo. Para que el embarazo se desarrolle con satisfacción y en armonía sería recomendable el trabajo conjunto y la preparación previa entre los padres y la persona o personas que vayan a asistir al parto.
CUARTO.- El lugar, el ambiente y la compañía en el momento de la llega de un bebé deberían cuidarse con esmero. La manera en que un bebé llega a este mundo es de vital importancia para él, para sus padres y para la sociedad en la que nace, por ello, la decisión de dónde, con quién y cómo queremos que nazca nuestro hijo / a debería tomarse responsablemente, teniendo la seguridad de que es lo mejor que le podemos ofrecer.
QUINTO.- En su nacimiento, el bebé debería ser el principal protagonista. Uno de los acontecimientos más trascendentales en la vida de un ser humano es el de su nacimiento, debería ser el bebé, junto con sus padres, el verdadero protagonista de este hecho. La madre tendría que colaborar activamente con su hijo o hija en esta aventura de nacer. El padre debería ofrecer todo su apoyo, sus cuidados y contribuir así al bienestar del bebé y de su pareja. Se trata de favorecer, y no perturbar, el proceso de nacimiento, de facilitar el encuentro entre la madre, el bebé y el padre.
SEXTO.- Respeto al proceso fisiológico del parto. El parto se debería desarrollar en las mejores condiciones de intimidad, de respeto, de delicadeza, de calma, de libertad para dar a luz en cualquier posición. Las luces intensas, el exceso de ruido, las órdenes, las prisas, la rigidez de los protocolos, la falta de privacidad y las intervenciones sistemáticas inhiben el proceso natural del nacimiento. 
SÉPTIMO.- A ningún bebé se le debería privar de la creación del vínculo extrauterino con su madre. Es absolutamente necesario para el recién nacido permanecer junto a su madre, su vida biológica continúa en íntima unión con ella, que es lo conocido, su cuna, su alimento y su seguridad. Esta relación tendría que ser respetada porque el bienestar del recién nacido debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.
OCTAVO.- El apoyo a la lactancia materna tendría que ser firme, constante, cálido y basado en la información adecuada. A través de la leche materna el bebé recibe, además del mejor alimento, afecto y ternura; recibe inmunidad ante posibles infecciones y se establece una estrecha relación entre él y su madre; recibe estímulos madurativos y una fuente integral de salud para comenzar su andadura en la vida. El tacto es el sentido más desarrollado que tiene el bebé, él necesita ser tocado, acariciado. La madre, que escoge dar el pecho, se pronuncia por dar prioridad a los contactos prolongados con su hijo antes que a otras exigencias de nuestra agitada vida.
NOVENO.- El bebé debería ser atendido personalmente por su madre y / o padre, por lo menos, durante el primer año de vida, con el fin de afianzar el vínculo afectivo entre madre e hijo, tan necesario para éste en su futura vida, y de cubrir las necesidades psicológicas y físicas del bebé, se hace necesario activar fórmulas que permitan mayor presencia de los padres al menos durante el primer año de vida del bebé, tales como la ampliación del periodo de descanso maternal y / o paternal.
DÉCIMO.- El bebé debería contar con nuestro respeto y apoyo incondicional por el sólo hecho de haber sido invitado a venir. El principal derecho del niño / a al nacer es el de recibir nuestro amor, nuestra consideración y nuestro respeto, puesto que es un ser consciente, inteligente y sensible. No hay nada que dé a la vida de un niño o una niña cimientos tan sólidos como la experiencia de sentirse, ya desde el útero, amado y deseado.

                    
La Aparición de la Vida



Cuando uno ve el acto de dar a luz como una iniciación a ser una mamá, o un rito de paso, termina de ser un acontecimiento médico y empieza a tomar una vida propia, completamente individual y particular a la mujer que está dando a luz. Por consiguiente, presentamos la experiencia del trabajo de parto y del nacimiento desde el punto de vista de la mujer, en lengua simbólica. Hemos incluido, por partes, la terminología médica solo para facilitar la comprensión de las etapas, ya que estamos más acostumbradas a esa terminología.




Vocabulario:

El Embarazo – Un Viaje hacia el Nacimiento
Los Padres - Co-Creadores
La Madre - La Matriz, El Recipiente, Yin, Energía Magnética
El Padre - El Guardián, La Fuerza, Yang, Energía Eléctrica
El o La Obstetra, etc. - La Guía, El Guardián, El Facilitador
El Trabajo de Parto -  El Viaje o La Jornada
El Nacimiento – La Aparición de la Nueva Vida
El Velo - La Cortina que separa la Realidad Ordinaria de un Estado Alterado.
Entre los Mundos - El estado alterado, o un estado de trance, donde la oportunidad existe para tener acceso al estado místico de la transformación. Realizaciones profundas pueden surgir en este estado; nuevas verdades pueden manifestarse; la realidad no-ordinaria puede traer nueva información y nuevas perspectivas y alterar por siempre la conciencia del individuo y de la familia.



La Danza de Dar a Luz

*Empezando el Viaje: el Embarco* Antes de que el trabajo de parto se profundice, la mamá está trabajando con el ritmo de sus contracciones, su cérvix madura y se abre: floreciendo.

*Entrando al Velo* La mamá toma pasos hacia el velo, tirando suavemente por un lado las cortinas del mundo espiritual donde su hijo la espera.

*Entre los Mundos* Ahora la mamá está entre los mundos, en el espacio donde la luz y las sombras se entrelazan: el lugar en donde ella y su hijo se unen.

*La Llamada* La danza de la mamá y de su bebé cuyo ritmo mueve constantemente a ambos hacia la puerta del nacimiento.

*La Quietud* El espacio dentro y alrededor de la madre está tranquilo y en calma. En esta tranquilidad la mamá celebra el alma de su hijo, alistándolo para hacer la transformación del reino espiritual a la manifestación terrenal.

*Las Olas del Nacimiento* Las olas del nacimiento que pulsan a la matriz, bajando al niño y trayendo a la mamá devuelta del velo.

*La Coronación* La corona del bebé emerge, la luz y la energía del bebé brilla fuera de la puerta de nacimiento de la madre. El bebé pronto entrará al mundo.

*El Nacer* La aparición del bebé de la puerta de nacimiento en la manifestación física completa: primera respiración y observación de sus alrededores. La aparición de la placenta.

*El Regreso* El regreso de la mamá a su cuerpo, trayendo de vuelta sus energías y aterrizándose: la realización de sus alrededores.

*Conociéndose* La mamá saluda a su bebé y se conecta con esa nueva bendición en su vida. Ella y su nueva familia se unen y comienzan a tejer la tela de la nueva familia.

*La Comunión* La unión común de la familia; la comprensión de la bendición que es el nuevo niño para la madre, el padre y el mundo.

*Tejiendo la Historia* Recogiendo los hilos dorados del nacimiento y tejiéndolos juntos para crear la historia impresionante y humilde del nacimiento.





Las Etapas de la Danza


El Embarco
(Fase Latente del Primer Periodo del Trabajo de Parto)

Al inicio del trabajo de parto la mujer se da cuenta que el proceso realmente ha comenzado. La mamá puede estar emocionada, quizás un poco nerviosa, preocupada con el bienestar de sus queridos, asegurándose de que estarán bien cuidados durante su ausencia. Recién, quizás, ha hecho muchas activadas en un intento final de organizar todo, cuidando de todos los últimos detalles en preparación a la llegada del nuevo bebé. Dependiendo de sus costumbres y constitución, puede ser que ella llame a toda la familia para estar con ella, o puede que silenciosamente se va, avisando, en este momento, a su escogida “guía” que el viaje está por comenzar.
En estas horas la mamá a menudo siente ganas de conversar y compartir sus impresiones mientras la jalen hacía “el velo”. Ella está siendo estirada y moldeada; sus sensaciones son fuertes, intensas, y de gran alcance. La mayoría de las mamás experimentan esto como diversos grados de dolor. Las olas se repiten con un aumento gradual de intensidad y frecuencia, llevando a la mamá hacia lo Desconocido.
En lenguaje moderno, este sería considerada la fase latente de la primera etapa del trabajo de parto. El cérvix está comenzando a borrarse y a dilatar y esta etapa dura hasta que la madre alcance 4 cm de dilatación. Las contracciones duran generalmente de 3O a 45 segundos vienen regularmente cada 5 a 10 minutos.
Las contracciones crecen en intensidad y llegan a ser coordinadas y rítmicas. Mientras tanto la mamá se acerca más al abismo que la separa de realidad ordinaria. Llega a ser evidente que la están llamando. Con cada contracción sucesiva está cada vez menos presente en la realidad ordinaria. Su personaje habladora desaparece, sustituido por una seriedad creciente.

Entrando al Velo
(Primer Periodo: Fase Activa)

La madre alcanza un punto en su viaje cuando ya es hora que vaya sola. Las endorfinas producidas por su cuerpo durante su “embarco” han comenzado a cambiar su conciencia y entra el reino de un “estado alterado”. Ella viaja al borde de su realidad, de sí misma, abre el “velo” y se va más allá.
En términos convencionales, la madre ha alcanzado la dilatación de 5 cm y el carácter del trabajo de parto cambia. Las contracciones comienzan a durar cerca de 60 segundos y vienen cada 5 minutos. La mamá ya no se siente habladora y ya no está interesada en los detalles ni los específicos que ocurren en su alrededor.
Entre los Mundos
(Continuación del Primer Periodo: Fase Activa)

Durante esta etapa es muy común que la mamá anhela privacidad, silencio, calor, el apoyo de su pareja y la intimidad de la oscuridad. Ella mira a su guardián para saber que ella está segura y que nadie interrumpirá la naturaleza sagrada de su viaje, distrayéndola o poniéndole cualquier expectativa en ella. Primordialmente, ella busca a su pareja para ver si él está con ella. Ella lo llama para que entre a su mundo y juntos hablan un lenguaje silencioso mientras que las sensaciones entre ellos llegan a ser más poderosos e intensas. Nadie debería interrumpirlos: están “Entre los Mundos”. Se conectan con el alma y el espíritu de su hijo. Pueden tener visiones, ver colores, oír la voz de Dios, de los ángeles o la voz de su hijo. Lo que sea su experiencia, es única y particular a ellos como pareja, padres y familia.
La madre continúa experimentando contracciones más largas y más fuertes – duran de 6O a 75 segundos, o casi a 90 segundos. Se dilata de 5 a 8 hasta 9 cm. El trabajo de parto se considera duro y generalmente doloroso: o quizás las palabras ‘fuerte’ e ‘intensa’ pueden servir para expresar las sensaciones sentidas por la madre.

La Llamada
(El Final del Primer Periodo: Transición)

La mamá se da cuenta de que se está acercando a la cima de la montaña. Se encuentra en lo profundo de su mundo, más allá de todo lo antes conocido. Se ha estado abriendo continuamente hacia la sabiduría - la revelación - y ahora se encuentra más cerca al alma de su hijo o hija. Por eso ha venido – para alcanzar el alma nueva, la nueva persona que es su hijo y el hijo de su pareja, y a traerlo a la tierra. Ella oye la llamada, ella convoca a su hijo y juntos regresan de nuevo a la tierra.
Ésta etapa es a menudo la parte más precaria del viaje. La mamá convoca a todas sus reservas y ella quiere saber que su pareja está totalmente presente apoyándola. Ella confía que su guía está siguiendo su curso y que está preparado para todo al otro lado de la tormenta. La mamá está más valiente y valerosa que nunca.
La etapa de transición se considera la etapa más intensa y más asustadiza para la mamá. Las contracciones son largas y duras – duran 90 segundos o  más y vienen cada 3 o 4 minutos. Finalmente llega a dilatarse a 10 cm. La energía esta agitada y a menudo la madre forcejea brevemente. De repente dice que ya no puede más, que ya no aguanta. Pero es precisamente cuando ella encuentra la fuerza y humildad para rendirse completamente a una fuerza superior. Ella necesita el apoyo de los demás en este momento para encontrar su propio camino sin ser juzgada en un momento tan crítico. Ella necesita oír la llamada en su propia lenguaje y en sus propios términos. Cuando ella lo hace, el viaje de vuelta al hogar se inicia. Cualquier distracción en estos momentos puede ser confusa y peligrosa.

La Quietud

Éste es el período de gran calma y paz que ocurre después de la transición. Todo es tranquilo y reservado y la mamá sabe lo que sucede. Ella está con el alma de su bebé, ambos tranquilos y serenos, remando hacia las orillas de la tierra. Puede ser que descanse en los brazos de su pareja o que entre en un estado tranquilo para recuperar su energía. Su viaje no se ha terminado. Ella tiene que enfrentar las siguientes olas antes de alcanzar la orilla: pero por ahora ella está en paz.
En el manejo moderno del trabajo de parto, no hay un reconocimiento de esta etapa del parto. Una vez que una madre alcanza la dilatación completa la animan generalmente a comenzar a empujar. Sin embargo, en el paradigma holístico, esta etapa, que dura generalmente de 20 a 40 minutos (pero puede ser tan corto como 5 minutos o puede durar horas), es el tiempo en que la mamá se recupera sus energías para dar a luz. El trabajo de parto parece parar. Las contracciones paran o  se retrasan literalmente y la madre puede caerse dormida o cae en un trance reservado meditativo. Cada uno espera en el silencio hasta que se reinician las contracciones.
Esta etapa es diferente para cada mujer y en cada trabajo de parto, pero en un trabajo de parto donde no hay ninguna expectativa ni una programación fuerte en cuanto a cómo realizar un trabajo de parto, este etapa dura generalmente unos 30 minutos. Cuando se termina este periodo de descanso, las contracciones vuelven y  la mamá vuelve muy despierta. Está entrando las últimas olas y está cerca a la orilla.

Las Olas del Nacimiento
(Segundo Periodo: Periodo Expulsivo)

La mamá coloca de nuevo sus pies en la tierra. De ninguna manera su viaje se ha terminado pero las cosas son diferentes ahora. Ella todavía está “entre los mundos”, pero ahora como una nueva mujer. Ella es viva y active y dice a todos : "Retroceden. Estoy a punto de dar a luz." Ella encuentra su propia posición, su propio ritmo. Sus ojos están enfocados en la orilla: ella está de regreso, trayendo un gran regalo.
Para la mayoría de las mujeres, en la etapa expulsiva se sienten bien. No importa cuán cansador ni agotador fue su viaje, la mamá experimenta un segundo viento, un nuevo arranque de energía y entusiasmo. El nacimiento se convierte en un acontecimiento activo. El estado receptivo de estar “entre los mundos”  lleva al estado activo de navegar las últimas olas.
La mayoría de las mamás (que están empoderadas) se encuentran dotadas con una fuerza intensa. Las sensaciones se consideran fuertes, intensas y poderosas en lugar de ser dolorosas. Una mamá que está alerta, erguida y bajo su propia autoridad sabrá por instinto qué hacer. Ella encontrará el lugar, la posición y el ritmo apropiados para el trabajo que ella está haciendo. Ella conocerá absolutamente cómo dar a luz a su bebé.
En el modelo moderno esta etapa es conocido como el segundo periodo del parto o la etapa expulsiva.  Es anunciado por el hecho de que la mamá ha alcanzado 10cm de dilatación y el cérvix ha sido retraído completamente hacia el útero. El bebé ahora comienza a moverse desde el útero hacia el canal de parto en virtud que el útero empuja de arriba hacia abajo. Con cada contracción el útero se contrae y dirige al bebé hacia la luz. La sensación de empujar es una reacción involuntaria - ocurre cuando la cabeza del bebé sale del útero y toca el piso pélvico de la madre. Este estímulo muscular de la mamá la hace sentir una onda sensacional y le da el deseo fuerte de pujar.
Mientras que la mamá comienza a pujar junto con la contracción, la cabeza fetal se flexiona y el bebé se mueve hacia el canal de parto. A medida que el viaje continúa, el bebé gira debajo del hueso púbico y la acción de la musculatura uterina junto con la dirección de la mamá le lleva a la coronación. Las olas empujan el barco a la orilla. La mamá quía el barco, dirigiendo, remando, sabiendo exactamente cómo moverse y qué hacer.

Las madres tienden a vocalizar durante el trabajo de parto. En la etapa temprana – “el embarco” - la mamá es a menudo habladora y responsiva al ambiente. Mientras el trabajo progresa y la mamá alcanza “el velo” (la fase activa – de los 5cm) ella llega a ser mas quieta y responde a su propio ambiente interno. Su vocalización puede cambiar a un suspiro, al tarareo, u otros sonidos como “ooommm” o” aaaaahhh”. Mientras que ella avanza entre los mundos estos sonidos se profundizan y se vuelven más intensos. Puede ser que la mamá comienza a moverse, a gemir y a darse totalmente a la calidad primordial de esta experiencia tan poderosa. Durante “la convocación” puede ser que se comunique en voz alta al universo, a su pareja o al alma de su hijo - generalmente manteniéndose en un estado profundo y puesta a tierra pero de vez en cuando expresando la intensidad de este viaje con sus compañeros.
La mamá puede pedir a veces apoyo y aseguración en estos momento, o puede ser que entre más profundamente en sus propios reinos. Durante “la quietud” un silencio prevalece. Cuando la madre comienza a “navegar las olas,” sus sonidos cambian. Más ruidoso y más profundo aún, los sonidos que emanan de la madre que da a luz son los sonidos de abrirse: se está despejando un canal y todo se mueve para acomodar al bebé. Estos sonidos pueden dirigir al bebé al extremo del túnel y pronto el bebé es visible en “la puerta de nacimiento”. Ahora la mamá experimenta una fuente de adrenalina. Con la velocidad de la luz ella sale de su trance y está consciente de su realidad terrenal. Ella está de vuelta y está lista para traer a su bebé a tierra seca.

Coronación y Nacimiento

A la hora de coronar la parte más grande, la cabeza del bebé, ha pasado por la puerta de nacimiento. Muchas veces la mamá está extasiada y llena de energía. Puede ser que grite como si anunciara su regreso. Puede que se sienta abrumada en su viaje de  una dimensión a otra, pero ella nunca está pérdida en lo que haga. Ella simplemente está dando a luz a su bebé. Puede ser que su pareja la apoye mientras se arrodilla para dar a luz o puede estar delante de ella, listo para coger a su hijo. Quizás otro par de manos, las de una abuela, partera u obstetra, están listos para asistir o, por otro lado, quizás no. La madre no está fuera de control, el nacimiento no es caótico, no hay histeria ni confusión.

El Regreso

El bebé resbala hacia un nuevo mundo. La mamá es transformada. Ambos experimentan un período de reintegración y reorganización. Esta etapa puede tardar cerca de 5 minutos y es similar a la quietud. La mamá y el bebé se están estabilizando - reorganizando la estructura molecular - y puede ser que ni uno ni el otro haga algo que es visiblemente evidente por algunos momentos. El bebé está cambiando de la circulación fetal a la circulación neonatal, está iniciando respiraciones, está sintiendo el aire por primera vez, está escuchando, está viendo, y está experimentando, en un estado de la quietud, sus primeras impresiones de este planeta. La mamá está viendo el planeta a través de nuevos ojos. Ella se sentará generalmente en silencio por algunos momentos permitiéndose volver a su conciencia normal. De allí, recién, se estira la mano para tocar a su bebé.

Conociéndose

Durante este periodo, la mamá y el papá están maravillados: maravillados de su bebé, de uno a otro, de los reinos asombrosos en los cuales acaban de viajar. Con maravilla y reverencia se acercan a su bebé. Inicialmente puede ser que lloran sin hablar, todavía envuelto en el capullo místico de su mundo. Esto puede pronto llevar a las expresiones del placer mientras que los padres se acarician y hablan entre ellos y su bebé.
El período del regreso y de conocerse son épocas en que las distracciones se deben guardar a un mínimo para respetar la vinculación inicial entre los padres y el bebé. Los estetoscopios, las cámaras que destellan, los perillas de goma, las manos y las voces con excepción de la madre y del padre pueden ser quebrantadores e inapropiados durante estos primeros minutos vitales, especialmente si los padres quieren que se honre la santidad del proceso de la vinculación inicial.

La Comunión

Éste es el punto en el cual los padres eligen compartir a su nuevo bebé con los otros en el cuarto. Se invita a los niños, amigos y asistentes que vengan más cerca y saluden el recién nacido. La madre y el bebé están alertas y receptivos. El padre está procesando la experiencia y está asimilando a su familia. Se ofrecen felicitaciones y una celebración reservada sobreviene.

Términos y Significados Básicos

dilatación - abertura del cérvix: medido en la dilatación de los centímetros (0-10)
borramiento - adelgazamiento del cérvix: medido en los porcentajes (0-100%)
el descenso – la posición de la parte del bebé que se presenta, concerniente a las espinas dorsales de la madre
encajamiento - la parte que se presenta ha entrado en la pelvis y ya no está flotando
descenso cero - la parte que se presenta está nivel con las espinas ciáticas de la madre
descenso negativa - la parte que se presenta está más arriba que las espinas ciáticas: flotante
descenso positiva - la parte que se presenta está más baja que las espinas ciáticas: descendente
presentación anterior - el bebé está haciendo frente a la parte posterior de la madre: posición preferida - también designada el “occipital anterior”
presentación posterior – el bebé que mira hacia el lado anterior de la madre: también designado el “occipital posterior”
presentación cefálica – la parte del bebé que se presenta es la cabeza del bebé
presentación podálico – la parte del bebé que se presenta son las nalgas, rodillas o pie/pies: ocurre en 3-4% de los partos
transverso - la parte del bebé que se presenta es el hombro, un lado, un codo o una mano: ocurre en .5% de los partos
fase prodrómica - la tonificación del útero o la fase temprana prolongada del trabajo de parto
fase latente - la cerviz dilata de cerrado a 3-4 cm
fase activa - 4 cm a la dilatación de 7-8 cm
transición - dilatación de 7-8 cm a 10cm
coronación - la cabeza del bebé (o la parte que se presenta) ya no se retrocede entre las contracciones
el primer periodo - del inicio del trabajo de parto al dilatación de 10cm.
el segundo periodo - de la dilatación completa al nacimiento del bebé: etapa expulsiva
el tercer periodo - del nacimiento del bebé hasta el alumbramiento de la placenta

Modelo Médico: Etapas del Parto

Contracciones de trabajo del parto prodrómicas: la tonificación del útero - puede ser un señal de que pronto viene el trabajo de parto.
Primer Periodo: Periodo de Dilatación
·                    Fase Latente: 0-4 cm de dilatación, contracciones de 20-30 segundos de largo, vienen cada 5 a 10 minutos.
·                    Fase Activa: 4-10 cm de dilatación, contracciones que duran hasta un minuto, vienen cada 3-5 minutos.
Segundo Periodo: Periodo Expulsivo: de 10cm hasta que nazca el bebé.
Tercer Periodo: El alumbramiento de la placenta.

por

Obstetra Diane Pilgrim





El deseo de vivir y la capacidad de lucha por la vida, que pertenecen a ámbitos regulados por el cerebro primitivo, maduran precisamente en el periodo perinatal, de estrecha dependencia de la madre, en un momento de máxima dependencia del exterior y nula capacidad para actuar sobre el mundo y para filtrar y dar un sentido de las experiencias. Por ello desatender sus necesidades físicas, emocionales y de estimulación; separarlo de la madre en el momento crítico -el nacimiento- ; no  cogerlo aunque llore, "para que no se acostumbre";alimentarlo a horas fijas, aunque lo reclame antes... es marcar profundamente en su inconsciente que, haga lo que haga el mundo sigue su curso sin contar con él;y es , por lo tanto, quebrar su capacidad de luchar por la vida y su deseo de vivir.
¿Qué ocurre, entonces, cuando un bebé se siente abandonado y aprende que llorar y gritar no sirve para nada? En un momento de la vida en que la "lucha o huida" no es posible, vulnerar gravemente las urgentes necesidades emocionales y fisiológicas del bebé le pone en una situación de inhibición de la acción que configura su equilibrio hormonal en un momento crítico de maduración. Pero además condicionará su capacidad para hacer frente a las nuevas situaciones de la vida creativamente, porque afectará la confianza en si mismo. Mientras el desamparo emocional conduce a un tipo de personas a una cierta resignación emocional y a la falta de confianza en si mismas, en otras puede producir reacciones de compensación, conductas dominantes e hiperactivas, con un profundo sustrato de carencia.